Disfunción microvascular coronaria (DMC): lo que necesita saber

16 de agosto de 2024| Blog|
Disfunción microvascular coronaria (DMC): lo que necesita saber

Cuando la mayoría de las personas piensan en un ataque cardíaco, reconocen el dolor de pecho, la dificultad para respirar, la fatiga y la sudoración como posibles síntomas.

Pero hay otra afección cardíaca que ocurre a un nivel más profundo y que tiene síntomas similares. El cardiólogo intervencionista William Suh, MD, explica qué es la disfunción microvascular coronaria (DMC), cómo se evalúa y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué es la disfunción microvascular coronaria (DMC)?

La CMD representa una forma distinta de enfermedad cardíaca que ha sido subdiagnosticada y subtratada. Las nuevas tecnologías de imágenes y pruebas fisiológicas han permitido a los cardiólogos realizar un diagnóstico de CMD e iniciar el tratamiento adecuado.

La CMD es una afección en la que los pequeños vasos sanguíneos que suministran sangre al músculo cardíaco (miocardio) se ven afectados, lo que provoca una alteración de la regulación del flujo sanguíneo. A diferencia de la enfermedad de las arterias coronarias (EAC) tradicional, que afecta a las arterias coronarias epicárdicas más grandes, la CMD implica una disfunción en las pequeñas arteriolas y capilares dentro del músculo cardíaco que son demasiado pequeños para verse en la angiografía coronaria.

Dos de las características clave de la disfunción microvascular coronaria incluyen problemas con las células endoteliales que recubren los pequeños vasos sanguíneos y una mayor resistencia al flujo sanguíneo. El Dr. Suh explica que el endotelio normalmente ayuda a regular el flujo sanguíneo mediante la liberación de sustancias que promueven la dilatación y la constricción de los vasos sanguíneos. Cuando existe un problema con el endotelio, puede provocar problemas con el flujo sanguíneo y una menor oxigenación del músculo cardíaco.

¿Qué causa la CMD?

Las causas y factores de riesgo son similares a los de la enfermedad arterial coronaria tradicional y pueden incluir:

  • Diabetes - Los niveles altos de azúcar en sangre pueden dañar los vasos sanguíneos y alterar la función endotelial.
  • Hipertensión La presión arterial elevada puede provocar cambios estructurales en los vasos sanguíneos y afectar su capacidad para dilatarse y contraerse.
  • Obesidad - El exceso de peso corporal puede provocar cambios metabólicos que afectan la función vascular.
  • Colesterol alto – Los niveles elevados de colesterol pueden contribuir a la aterosclerosis y afectar la función de los vasos sanguíneos.
  • Fumar - El humo del tabaco contiene sustancias químicas que dañan los vasos sanguíneos y alteran la función endotelial.
  • Edad y género – La distrofia muscular congénita (DMC) es más frecuente en personas mayores y afecta desproporcionadamente a las mujeres, especialmente después de la menopausia, aunque también puede presentarse en hombres. Las mujeres con DMC pueden experimentar síntomas diferentes a los de los hombres, lo que puede dificultar el diagnóstico y el tratamiento. Además, las mujeres con DMC pueden tener un peor pronóstico que los hombres, con mayores tasas de eventos cardiovasculares adversos como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y muerte.
  • Cambios estructurales microvasculares – Las anomalías estructurales, como el engrosamiento de las paredes de los vasos o la reducción de la densidad de los capilares, pueden alterar la regulación del flujo sanguíneo.
  • Inflamación - La inflamación crónica, que puede ocurrir debido a afecciones como diabetes, hipertensión o trastornos autoinmunes, puede dañar las células endoteliales y afectar su función. Los procesos inflamatorios también pueden provocar aterosclerosis (endurecimiento y estrechamiento de las arterias), que puede afectar las arterias coronarias más grandes e indirectamente afectar la función microvascular.
  • Factores hormonales – Los cambios en los niveles hormonales, como los niveles de estrógeno en las mujeres después de la menopausia, pueden influir en la función endotelial y contribuir a la CMD.

¿Cuáles son los síntomas de la CMD?

La disfunción microvascular coronaria (DMC) puede presentar síntomas similares a los de la enfermedad arterial coronaria (EAC) tradicional, pero difiere en los mecanismos subyacentes. En la DMC, las arterias pequeñas no pueden suministrar suficiente oxígeno al músculo cardíaco.

Los síntomas comunes del trastorno disfórico premenstrual (TDM) incluyen:

  • Dolor de pecho (angina) – La angina en la CMD generalmente ocurre durante el esfuerzo físico o el estrés (angina estable), pero también puede ocurrir en reposo (angina inestable). El dolor de pecho a menudo se describe como presión, opresión, pesadez u opresión en el pecho. Puede irradiarse al cuello, la mandíbula, los hombros, los brazos o la espalda.
  • Dificultad para respirar - Puede producirse dificultad para respirar o falta de aire, especialmente durante el esfuerzo o cuando se experimenta angina.
  • Fatiga - El cansancio o la fatiga persistentes, incluso con las actividades normales, pueden ser un síntoma de CMD.
  • Otros síntomas – Náuseas, mareos, sudoración.

Los síntomas pueden variar en gravedad y frecuencia de persona a persona. El diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado son cruciales para aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones.

¿Cómo prueba un médico la CMD?

El diagnóstico de CMD implica una evaluación integral que incluye la evaluación de síntomas, factores de riesgo y la realización de pruebas especializadas para evaluar directamente la función microvascular. Recientemente, el Corona Regional Medical Center ha comenzado a realizar pruebas de disfunción microvascular coronaria (CMD) en el laboratorio de cateterismo cardíaco. Utilizando el sistema Coroventis CoroFlow de Abbott y la guía PressureWire™ X, los cardiólogos del CRMC ahora pueden medir ciertos factores en el corazón. Esta evaluación integral de fisiología coronaria permite al cardiólogo realizar el diagnóstico de CMD e iniciar un plan de tratamiento individualizado dirigido a tratar la CMD y sus factores de riesgo.

Evaluación clínica

Se realiza un historial médico completo para identificar síntomas como dolor en el pecho (angina), dificultad para respirar y fatiga, que pueden sugerir CMD. Se evalúan los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como diabetes, hipertensión, obesidad y tabaquismo.

Exploración física, pruebas diagnósticas.

Un examen físico puede revelar signos de enfermedad cardiovascular u otras afecciones relacionadas. El médico puede optar por realizar pruebas como:

  • Electrocardiograma (ECG) – Se realiza un ECG para detectar cualquier anomalía en el ritmo cardíaco o para buscar evidencia de daño cardíaco previo.
  • Ecocardiograma – El examen por ultrasonido del corazón evalúa la estructura y función del corazón, incluida la evaluación de cualquier anomalía en el grosor o la función del músculo cardíaco.
  • Pruebas de estrés – Las pruebas de esfuerzo físico o farmacológico se realizan para provocar síntomas de angina y evaluar la respuesta del corazón al estrés.
  • Angiografía coronaria o angiografía coronaria por tomografía computarizada – La angiografía visualiza las arterias coronarias más grandes. Si bien es posible que no muestre bloqueos significativos en la CMD, puede ayudar a descartar enfermedad arterial coronaria obstructiva (EAC) en las arterias coronarias epicárdicas.

Pruebas especializadas para la función microvascular

  • Prueba de reactividad coronaria (PRC) – Esto implica administrar medicamentos directamente en las arterias coronarias para evaluar qué tan bien responden los vasos sanguíneos pequeños (microvasculatura). La TRC puede evaluar la función endotelial y medir el espasmo microvascular.
  • Medición de la reserva de flujo coronario (RFC) – La CFR evalúa la capacidad de las arterias coronarias para aumentar el flujo sanguíneo en respuesta al aumento de la demanda. Proporciona una medida cuantitativa de la función microvascular.
  • Prueba de esfuerzo PET cardíaca – Las técnicas de imagen avanzadas permiten evaluar la perfusión miocárdica y detectar anomalías en el flujo sanguíneo dentro del músculo cardíaco. Sin embargo, esta prueba no está ampliamente disponible.

¿Qué tipos de tratamientos están disponibles para la CMD?

El tratamiento de la disfunción microvascular coronaria generalmente se centra en controlar los síntomas y abordar los factores de riesgo subyacentes. Los medicamentos pueden incluir los siguientes:

  • Nitroglicerina – Ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y mejorar el flujo sanguíneo.
  • Bloqueadores de los canales de calcio – Puede relajar los vasos sanguíneos y reducir el dolor de pecho (angina).
  • Betabloqueantes – Estos medicamentos pueden usarse para disminuir la frecuencia cardíaca y reducir la angina al disminuir la demanda de oxígeno del corazón.
  • Estatinas – Se utiliza para controlar los niveles de colesterol, lo que puede beneficiar la salud general del corazón.

Su médico también puede recomendar cambios en el estilo de vida, como:

  • Dieta saludable – Bajo en grasas saturadas, colesterol y sodio; alto en frutas, verduras y cereales integrales.
  • Ejercicio regular – Ayuda a mejorar la condición cardiovascular y la función cardíaca en general.
  • Dejar de fumar – Importante para reducir el daño vascular y la inflamación.
  • Control de peso – Mantener un peso saludable reduce la tensión sobre el corazón.

Si tiene otras condiciones de salud, su médico también puede aconsejarle cómo controlarlas. Algunas de esas condiciones incluyen:

  • Hipertensión – Controlar la presión arterial mediante cambios en el estilo de vida y medicamentos.
  • Diabetes – Mantener niveles óptimos de azúcar en sangre mediante dieta, ejercicio y medicamentos si fuera necesario.
  • Hiperlipidemia – Controlar los niveles de colesterol mediante la dieta, el ejercicio y los medicamentos.
  • Manejo del estrés – Controlar y gestionar el estrés, que puede exacerbar los síntomas.
  • Rehabilitación cardiaca – Programas estructurados que incluyen entrenamiento físico, educación y asesoramiento para mejorar la salud del corazón.

Es importante tener en cuenta que el enfoque del tratamiento puede variar según los síntomas específicos, las afecciones subyacentes y el estado de salud general de cada persona. Por lo tanto, un cardiólogo o profesional sanitario adaptará el plan de tratamiento en consecuencia.

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